El hombre y la cultura

La cultura es toda expresión del quehacer humano que diferencia a los hombres y a las mujeres del mundo biológico o del mundo inanimado

La cultura es el resultado de un proceso inacabado de construcción de identidades llevado a cabo por personas

La cultura tiene una relación muy estrecha con el entorno social y familiar en que se desarrolla la vida humana y, por lo tanto, presenta diversas expresiones en los espacios geográficos







La cultura es aprendida por los niños, en su contexto familiar, en el barrio y comunitario desde que nacen. Luego se va modificando a través de la historia individual de las personas, en relación con el país al que pertenecen o a las experiencias vitales que pueden tener en contacto con otras personas y en otros países espacialmente con gentes de civilizaciones diversas.




El único ser que posee cultura

 

 




La cultura abarca todo aquello que debe su origen a la intervención humana consciente y libre. La cultura surge a partir de la libertad del hombre.

 

 

 

La cultura te hace humano

La cultura crea y es creada por el hombre

La cultura proporciona identidad          

 

La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella, discernimos los valores y efectuamos opciones, nos expresamos, tomamos conciencia de nosotros mismos, nos reconocemos como un proyecto inacabado, ponemos en cuestión nuestras propias realizaciones, buscamos incansablemente nuevas significaciones y creamos obras que nos trascienden.

 

¿Qué es la evolución del hombre?




 

¿Qué fue la evolución del hombre?

La evolución del hombre o, correctamente dicho: la evolución humana o evolución del ser humano, fue un lento proceso de cambio y adaptación que produjo a los seres humanos contemporáneos (Homo sapiens). Se inició a partir de algunas especies ancestrales de primates similares a los simios.

Se trata de un proceso complejo que duró unos seis millones de años aproximadamente. Abarca la aparición y extinción de diversas especies del género Homo, es decir, parientes no muy lejanos de nuestra especie, que nos antecedieron en el tiempo. De ellos heredamos muchas de nuestras propiedades biológicas.

La evolución humana u hominización es el nombre que recibe el proceso gradual e histórico de cambio biológico de los ancestros más primitivos (Australopithecus sp.) del ser humano hasta la aparición de nuestra especie tal y como hoy la conocemos (Homo sapiens).




 

 

La evolución humana responde, como la de todas las especies animales conocidas, a las leyes de especiación y otras teorías formuladas a partir de los hallazgos científicos de Charles Darwin y de posteriores desarrolladores de la misma. En este sentido, se encuentra determinada por las mutaciones genéticas y por la selección natural.




 

Origen del ser humano

 



 

Muchas teorías ubican al primer miembro de la especie en África subsahariana.

Los primeros seres humanos, al menos tal y como los entendemos hoy, pertenecientes a la especie Homo sapiens, surgieron en África hace unos 200.000 años.

Los restos arqueológicos más antiguos que hemos descubierto de nuestra especie se encuentran en Kibish, Etiopía, cuna de la humanidad.

Existen muchas teorías e intentos de datación que ubican al primer miembro de la especie, el Adán cromosómico, hace alrededor de 90.000 años en el África subsahariana.

De allí el Homo sapiens habría migrado al resto de los continentes, rivalizando con otras especies humanas prehistóricas y finalmente imponiéndose como la dominante en el planeta entero.

 

Evidencia científica de la evolución del hombre




 

Para verificar las teorías se realizaron revisiones biológicas y arqueológicas.

 

El estudio del origen de nuestra especie ha ocupado durante siglos nuestro interés. Se han desarrollado teorías creacionistas herederas de nuestro pasado religioso pero también formulaciones que fueron comprobadas científicamente.

Para verificar las teorías científicas, se realizaron revisiones biológicas, arqueológicas, antropológicas y genéticas, entre otras ciencias que se han dedicado al estudio de la evolución del ser humano. De estos estudios se han desprendido numerosas evidencias científicas que afirman nuestro parentesco con otros primates.

Por ejemplo, compartimos un altísimo porcentaje de nuestro genoma con el chimpancé (Pan troglodytes). Es decir que las evidentes similitudes físicas y biológicas, e incluso de comportamiento instintivo, reflejan una cercanía genética.

 

 

 Etapas de la evolución del hombre




 El Homo erectus abandonó África para poblar el supercontinente Pangea

 

 La evolución humana comprende las siguientes etapas:

Surgimiento de los australopitecos

Inicio del género Homo

La época de las migraciones

El surgimiento de las nuevas especies

Nacimiento del Homo sapiens.

 




Surgimiento de los australopitecos

El inicio de nuestra especie se produjo cuando una familia de primates se vio forzada a descender de los árboles para buscar fuentes alternas de comida, ya sea migrando hacia otros lugares menos poblados o cambiando su dieta a partir de lo hallado en el suelo.

Así, se irguieron sobre sus miembros traseros, adquiriendo una postura erguida que les permitió ver su entorno por encima de la línea de la vegetación, garantizándoles más oportunidades de supervivencia en lo plano. Así surgieron los primeros australopitecos, simios completamente bípedos.

 

Inicio del género Homo.

Los australopitecos se extinguieron, pero dieron paso a nuevas formas de vida que en adelante pertenecieron al género Homo, es decir, fueron Homínidos.

Las primeras fueron el Homo habilis y el Homo rudolfensis, mejor preparados para la vida en lo plano y capaces de emplear sus miembros superiores, ahora libres, en la fabricación de herramientas de piedra con las que cazar y defenderse.

 

La época de las migraciones.

Otra especie de homínidos, llamados Homo erectus, descendieron del Homo habilis. Dotados de herramientas más complejas, de pieles de animales y posiblemente del fuego, abandonaron el continente africano para expandirse por el supercontinente Pangea, del cual surgirían luego los cinco continentes que conocemos.

El Homo erectus fue la primera especie humana en convivir gregariamente, compartiendo recursos, y quizá de ello dependió su éxito migratorio, dando luego paso a nuevas especies.

 

El surgimiento de las nuevas especies

Esparcido por el mundo, el género Homo inició un proceso de especiación que produjo diversas especies humanas: Homo ergaster en Asia y Europa, de donde surgió el Homo heidelbergensis en Europa y posteriormente el Homo neanderthalensis u hombre del Neandertal, una de las últimas especies en existir, que convivió con los primeros de la nuestra.

A la par surgieron el Homo antecessor en España/Italia, el Homo floresiensis en Asia, el Homínido de Denisova, entre muchas otras.

Nacimiento del Homo sapiens.

Mientras otras especies colonizaban el mundo, el Homo sapiens u hombre moderno surgió en África. Se ignora con precisión cuál fue la especie predecesora de la nuestra, pero sabemos que hace unos 90.000 años se expandió hacia Medio Oriente en donde se encontró con el Hombre de Neardental, con el cual convivió y llegó incluso a hibridarse en cierto grado, antes de que este último se extinguiera y el sapiens conquistara finalmente el planeta entero.

 

 

 





 

 

   Uno de los rasgos más destacados del proceso evolutivo humano tiene que ver con el desarrollo de nuestra arma más potente: el cerebro y sus capacidades de aprendizaje. La historia evolutiva de nuestro cerebro sería algo así:

•Australopithecus. Presenta un promedio de 450 cm3 de capacidad craneal, poco más que un chimpancé.

•Homo habilis. Mucho más desarrollado, ronda los 650 cm3 de cerebro.

•Homo erectus. Inicialmente mostraba unos 850 cm3, pero sus últimos individuos podían haber llegado a los 1100 cm3.

•Homo neanthentalensis. Alcanzó poco más de 1150 cm3 de capacidad craneal.

•Homo sapiens. Posee una capacidad promedio de 1350 cm3 de cerebro.



Desarrollo del cerebro humano

 

 

 


 

Pulgares oponibles




Compartimos con los primates superiores el uso de pulgares oponibles

 

Uno de los rasgos particulares de la evolución humana es la presencia y utilidad de pulgares oponibles. Compartimos esta característica con los primates superiores y sólo fue útil una vez desarrollada la postura bípeda y liberadas las extremidades superiores.

Dado que nuestros pulgares pueden tocar la punta del resto de los dedos nos permiten el uso preciso, exacto, de herramientas manejadas con nuestras manos. Imagina que no tuvieras dedos pulgares: ¿podrías emplear tus instrumentos cotidianos?

 

Lenguaje articulado

Uno de los mayores rasgos que distinguen al Homo sapiens de sus antecesores es el surgimiento de un lenguaje articulado, esto es, simbólico. Nos permite entre otras cosas formular y compartir pensamientos complejos, que se refieran a objetos que no están presentes, pero que podemos intercambiar por signos.

Existen sospechas de la presencia de un lenguaje muy primitivo en H. erectus y más desarrolado en H. nearthentalensis. Sin embargo, ninguno habría alcanzado la complejidad del nuestro.

 

 Bipedestación




 Nuestra columna curva está diseñada para una vida bípeda

 

A diferencia de la columna recta de los simios, la columna de los humanos y sus antecesores presenta curvaturas. Están diseñadas para una vida bípeda, de pie en lo plano, porque les permiten sostener el peso entero del cuerpo. Nuestra columna funciona como un resorte, con vértebras redondas que soportan el peso de la cabeza y el torso.

Lo mismo ocurrió con la pelvis, que ha debido ensancharse y girar hacia el interior del cuerpo. Esto permite soportar el peso del cuerpo pero representa una dificultad para el nacimiento de las crías, ya que dota a las hembras de un canal de parto largo y sinuoso. Por ende deben nacer prematuras y culminar su proceso fuera del cuerpo materno.

 




¿El humano desciende del mono?

 

Los simios y los humanos provenimos de un ancestro común prehistórico

 

Al contrario de lo que se suele pensar popularmente, la teoría evolucionista no afirma que el ser humano descienda del mono, es decir, que seamos una especie de monos superdotados que hace millones de años se separaron de los monos actuales.

En realidad lo que esta teoría sostiene es que los simios y los humanos provenimos de un ancestro común prehistórico. Es decir, que en el árbol de la vida conocida ocupamos una misma rama, pero tuvimos evoluciones distintas, separadas. No es que provengamos de ellos sino que somos sus parientes lejanos.

 

Futuro de la evolución humana

El futuro de la evolución de nuestra especie es incierto, y muchos escritores y pensadores han fantaseado con lo que podría depararnos el futuro remoto como especie. Todo dependerá de las condiciones ambientales en que vivamos.

Por ejemplo, la expansión de la especie a varios planetas del Sistema Solar diversificaría las condiciones de vida y eventualmente conduciría al origen de nuevas especies de humanos, distintas genética y biológicamente.

 




Línea de tiempo

 

El Australopithecus afarensis surgió hace 4 millones de años

 

Una línea de tiempo evolutiva que contenga las principales especies humanas sería de la siguiente manera:

•Australopithecus afarensis. Surgió hace 4 millones de años aproximadamente y se extinguió hace 2,8 millones de años.

•Homo habilis. Surgió hace 2,6 millones de años y se extinguió hace 1,5 millones de años.

•Homo erectus. Surgió hace 1,9 millones de años y se extinguió hace 400 mil años aproximadamente.

•Homo nearthentalensis. Surgió hace 500 mil años y se extinguió en algún momento hace miles de años.

•Homo sapiens. Surgió hace 200 mil años aproximadamente y existe todavía.